Odell le lanzó una mirada sombría.
Sylvia soltó una risita incómoda y dijo: "Um, ¿puedes tener un poco más de paciencia?".
Él apretó los labios contra las suyas para silenciarla. El beso pareció más bien un castigo, porque solo la soltó cuando sus labios se hincharon.
Se separó de ella y se dirigió al baño. La ducha se abrió en cuanto cerró la puerta de un portazo.
Sylvia suspiró aliviada y se sentó.
Un rato después, Odell salió del baño en bata. Ella le miró tímidamente, pero él solo