Caprice rápidamente agarró su teléfono.
Era Liam.
—¿Lo has desbloqueado?
Caprice sonrió con orgullo y respondió:
—Sí, lo hice.
Liam replicó:
—No está mal. Parece que tu cabeza no es sólo para mostrar.
Sin palabras, Caprice le restó importancia, sonriendo de oreja a oreja mientras enviaba otro mensaje de texto.
—¡Liam, gracias por el regalo!
Liam preguntó:
—¿Te gusta?
Extasiada, Caprice exclamó:
—¡Por supuesto que me encanta!
Liam, con su habitual comportamiento f