Antes de que Sherry pudiera comprender completamente la situación, el chirrido de un freno llegó a sus oídos.
Al darse vuelta, observó a Carl saliendo de su auto deportivo. Apoyado con orgullo contra el vehículo, lucía una sonrisa confiada, anticipando la admiración de Sherry.
—Sherry, ¿te gusta?
Tomada por sorpresa, Sherry se quedó sin palabras. ¿Este coche deportivo adornado con piedras preciosas fue pensado como un regalo para ella?
Al sentir su sorpresa, Carl se acercó y le acarició