Isabel rara vez le hablaba con amabilidad a Odell, por lo que este bajó los ojos de inmediato para mirarla.
La niña arqueó el cuello y su carita regordeta le presionó la barbilla. Sus ojos brillantes lo miraban fijamente, llenos de expectación.
Odell sonrió. "Claro, pero antes tienes que llamarme papi".
La expresión de Isabel cambió al instante y le lanzó un bufido.
Liam, que estaba al otro lado, gritó al instante: "Papi".
Odell se quedó sin palabras.
Liam la miró expectante. "Ya está, te