Sylvia se abstuvo de hacer más preguntas.
El coche quedó en un profundo silencio.
Pasaron unos momentos, llenos sólo del sonido de la inquietud de Flint.
Odell la observó absorta en burlarse juguetonamente de Flint, y frunció el ceño involuntariamente. Su rostro adoptó una conducta fría mientras apretaba los labios, eligiendo permanecer en silencio.
No fue hasta que el auto se detuvo frente a la puerta principal que Sylvia notó su expresión sombría. Ella estudió su rostro frío y severo c