Odell levantó su taza y tomó un sorbo de té sin decir una palabra.
Las cejas de John se fruncieron profundamente cuando preguntó:
—¿Le pasó algo a Sherry?
—No estoy seguro —respondió Odell, manteniendo una actitud impasible.
Un fugaz destello de frialdad pasó por los ojos de John. Con una risa suave, comentó:
—Amo Carter, creo que nuestra colaboración futura tiene amplias posibilidades. Usted, más que nadie, debe ser consciente de esto, siendo un hombre de negocios exitoso como yo.