Shannon enrojeció de ira. Miró a Sherry y luego miró alrededor de la habitación.
—Acá no hay vigilancia ni grabadora. Solo habla —dijo Sherry.
John puede haber sido un bastardo, pero él había venido aquí solo para tener sexo con ella. Él no sería tan estúpido como para grabar y arruinar su reputación. Sherry inspeccionó la habitación varias veces, pero no encontró nada.
Con esa confianza, Shannon bajó la guardia. Arrojó su desayuno sobre la mesa y dijo:
—Sherry, ¿aún quieres irte de la