Fue realmente difícil para Ethan tener que lidiar con el hecho de que debía llamar a ese maldito hombre al que tanto odiaba… pero se prometió no acobardarse y finalmente tomó aire y marcó el número.
El tono marcó una, dos, tres y hasta cuatro veces hasta que finalmente le contestaron.
—Vaya, vaya… —La voz risueña y burlona de ese miserable David Hans Vogelsberg lo hizo tener nauseas solo con escucharlo—. Pero si es Ethan Di Castro.
Que reconociera el número sin que ni siquiera hablara lo so