—¿Iris? ¿Rich? —Su hija la miró con la boca abierta mientras el primogénito de David sonrió victoriosamente, por alguna razón.
—¿Ves, Lady Di Castro? Te dije que mi adorada tía Kate sí me conocía. —Apartó su flequillo recto de sus ojos verdes y sonrió cordialmente a la mujer—. Tía Kate, mi tía querida, vengo por mi madre. ¿Está cuidando a Kitt otra vez, verdad?
—Sí… tu mamá está aquí —respondió un poco perdida. —¿Qué hacen aquí juntos? ¿Son compañeros de clase? —preguntó recordando que ellos t