—¿Tengo bronquiolitis, verdad? —preguntó Kitt desanimado una vez Kate y Mirian terminaron de revisarlo.
—No, pero estuviste cerca. Tienes bronquitis. —Kate le sonrió con cariño a su hijo, acariciando tiernamente sus mejillas, frunciendo el ceño al sentirlas más cálidas de lo que deberían estar debido a la fiebre—. Afortunadamente la detectamos rápido, apenas tienes una fiebre leve. ¿Ves porque si fue necesario venir a que te chequeen? Siempre te enfermas en estas épocas, Kitt —le recordó regañá