Kate bostezó, maldiciéndose por no haber estado durmiendo bien últimamente. Ahora que necesitaba estar atenta por su hijo estaba casi cayéndose del sueño. Para colmo no podía seguir faltando al restaurante, su jefe era comprensivo pero el resto de empleados la estaba detestando por faltar tanto obligándolos a cambiar turnos y trabajar extra a algunos de ellos.
El Dr. Quincy y Mirian tenían otros pacientes que atender en la clínica, no podían dedicarse solo a Kitt, mientras que Rosalinda siempre