—Ethan…— luego de varios minutos estando abrazados en silencio, la voz de su ex mujer salió más calmada, señal de que su llanto por fin había cesado. –Deberías irte ahora.— esa declaración dolió, pero él sabía muy bien que tenía sus razones para pedirle aquello, que él no merecía rebatir sus deseos.
No tenía derecho a pedirle quedarse a su lado esa noche. No después de lo mucho que ella sufrió por su culpa, por que él no fue lo suficiente hombre para cuidarla, para cuidar de su hijo, para esta