Después de un largo día en el trabajo aguantando las miradas picaras de su jefa Mirian porque sabía exactamente la razón por la cual había llegado tarde, y luego los regaños cuando Kate maldijo porque había olvidado por completo que tenía esa cajita de condones en su chaqueta, finalmente pudo volver a la mansión Di Castro, aunque solo sería por un tiempo antes de tener que ir a trabajar al restaurante.
Kitt todavía estaba lidiando con la pérdida de su perro Kev, pero tener a sus otras mascotas