George.
Despertar un día más, solo, en una casa donde no tenía nada interesante que hacer se hizo lo peor de mis mañanas. Ver que algo faltaba, tanto como la estabilidad en mi vida últimamente, una tortura más.
Me estaba convirtiendo en un espectro que solo rondaba por la casa, sin rumbo fijo. Después de bañarme comencé mi rutina.
Bajé por una de café, me senté en el comedor con el ordenador revisando si habían noticias en quienes contraté para buscarla. Aún nada, de nuevo. Como un maldito man