George.
Entre la espada y la pared me encontraba, imaginando el desenlace que me replanteé. Podría ignorarla y hasta dejarla hacer lo que se venga en gana, pero no podía de solo pensar que cabía la posibilidad de que fuera mi hijo.
Pero lo que más jodió fue el hecho de ser ignorado por Marina, esta vez no respondió mi mensaje ni con una sílaba. Simplemente me clavó un visto directo y lo dejó así.
Cada vez que el móvil vibraba, deseaba que se tratara de ella, sin embargo llegó la tarde siendo l