Capítulo 52. Agradece que estás viva
En el momento que Adelaide regresa a la habitación de su esposo para preparar el baño, él aún sigue con los ojos cerrados. Ella se arrodilla a su lado y lo despoja de sus zapatos, aprovecha para darle algunos masajes y buscar su bata.
El baño lo deja listo en un rato.
Cuando Egil se levanta para ir hasta la bañera, nota al instante la mancha roja en la cara de Adelaide. Mientras ella lo ayuda a quitar su saco, él la mira detenidamente. Sus dedos pican por quitarle ese mechón de pelo cobrizo que