Capítulo 46. Mi esposo me detesta
Es la primera vez en mucho tiempo que Adelaide es libre de andar por estos pasillos y eso ya es un gran avance. A pesar de todo lo que le espera, se siente feliz.
Al llegar a la puerta, los guardias se apartan y la dejan entrar sin mayor protocolo.
—Señor —Adelaide dice en cuanto entra a la habitación. Egil aún se encuentra sentado en la cama con su pijama puesta.
—Llegas tarde —Gruñe él en respuesta, aunque mirándola de pies a cabeza—. Creí haber dejado claro que tus funciones iniciarían desde