Capítulo 139. Nunca estarán seguros totalmente
Parada en el balcón, Adelaide mira el mausoleo y suspira. Desde que Benedict le pidió esta mañana casarse con él, no ha dejado de pensar en Egil. Aunque todavía no le ha dado una respuesta positiva, sabe que no puede evitarlo por siempre.
No duda ni un segundo en tomar los pasadizos que la llevan hasta el jardín de rosas y de ahí hasta la tumba de Egil.
Con una linterna en la mano y los pies descalzos para no hacer ruido, camina a pasos firmes hasta la entrada principal, pero justo antes de abr