Todos salieron de sus habitaciones cuando oyeron el grito de Rosalía, Mario no tuvo tiempo de desaparecer y fingió que la estaba auxiliando.
—Hay que llevarla a la capital. —Sugirió Rita. —Romelia casi se desmaya de la impresión, Fabiola y Amelia la llevaron a una silla.
—La vamos a llevar al hospital, se pondrá bien. —Le dijo Fabiola con tono compasivo. Amelia le llevó agua.
Mario cargó a Rosalía y la llevó a la camioneta, Amelia ayudó a acomodarla en la parte de atrás. En medio de todo Rosalí