Mundo ficciónIniciar sesiónIgnacio bajó a desayunar y se encontró a Silvia en el comedor con Mariangel; de inmediato su cara cambió y puso un semblante duro. Sus ojos parecían puñales que querían clavarse sobre su esposa. No le dio el saludo, e hizo como que ella no estaba allí, sino que se acercó a la niña y le dio un beso, después con ternura le dijo:
—¿Cómo amaneció mi ángel precioso?
—Bi







