La espalda de Lila Chen estaba presionada con fuerza contra la copiadora que zumbaba, mientras la mano de Victor subía más bajo su falda. Su aliento cálido rozaba su oído cuando susurró:
—Puedo darte lo que él nunca te dará… abiertamente.
La puerta de la sala de copias se abrió de golpe con un fuerte estruendo que sacudió las paredes.
Damien Blackwood llenaba el umbral, con el pecho agitado y sus ojos grises clavados en la mano de Victor, que desaparecía bajo la falda de lápiz de Lila. Su mandí