Damien Blackwood permanecía congelado en su oficina privada, con el eco de las palabras de Victor aún suspendido en el aire como humo.
—La junta directiva quiere que Lila “arregle” personalmente esta situación… pasando una noche con el presidente.
La mano de Damien golpeó con fuerza el escritorio, haciendo crujir los nudillos contra la madera. Se giró hacia Lila, con el pecho agitado, y la atrajo contra él tan rápido que ella se quedó sin aliento.
—No —dijo con voz áspera como grava, sujetando