22 No me hagas pensar que eres como ella.
Jeremy volvió al apartamento y llevó el desayuno para Bridget. Ella ya se había levantado y se estaba maquillando, Jeremy la saludó:
—¿Dormiste bien?
—Dormí profundamente, como una bebé. —Le dio un beso.
—Te traje tu desayuno.
—Gracias, ¿Y tú ya comiste?
—Sí, es que creí que te ibas a levantarte un poco más tarde, por eso desayuné sólo. Voy a esperarte en el comedor.
—Está bien, ya casi termino de arreglarme.
Cuando ella salió a desayunar, Jeremy tenía puesta la mesa, Bridget se maravilló.