Mundo de ficçãoIniciar sessãoAlejandro llegó a la cabaña, tenía en su rostro un semblante duro.
—¿Dónde está?
—Encerrada en la habitación principal.
—Vete, llévate a los demás y mata a los ineptos que perdieron de vista al escuincle.
—¿Se quedará solo?
—No los necesito.
—Pero señor... —Alejandro alz







