Capítulo 25. Nunca la amaste
—No he gastado un peso de lo que no me he ganado trabajando, Axel —dice Lia, su voz cansada—. Todo lo que compraste para mí lo dejé en el departamento. Ni siquiera toqué la tarjeta que alguna vez me diste, creí que eso lo tenías presente. Todo está igual a como me lo diste.
Axel aprieta la mandíbula, los nudillos se le tensan alrededor del teléfono. No responde de inmediato. Lia continúa:
—Si crees que usé tu dinero indebidamente, haz una lista y lo pagaré con el saldo pendiente, en cuanto teng