-¿Estás bien?
Negó con la cabeza.
-Vlad no merece esto.
Guardé silencio, me sentí culpable.
-Emma…
-... No quiero hablar.
Se levantó y buscó su ropa.
-Este lugar… No deberías venderlo.
-¿Lo quieres? Ya lo vendí, pero puedo cancelar la venta si lo quieres.
-No es eso… Alguien preparará sus galletas en esa mesa, y nosotros la profanamos.
-Ja ja ja. Pues más vale que sean higiénicos.
-...
La vi sonrojarse mientras se vestía.
-¿A dónde vas?
-A casa, Amor me está esperando.
-Espera…
-No quiero habl