-¿Fue ella cierto?
¡Ella se lo pidió!
¡La maldita gorda!
¡Ella le pidió que no trabajara conmigo!
Suspiré y borré la sonrisa de mi rostro, en cambio tensé la mandíbula y la miré con desprecio.
-Nadie le ha pedido nada al señor Keller, señorita Gen, esta decisión fue tomada por el señor Keller.
Y le agradecería de manera muy educada que se refiera a mi cuñada, la señora Emma Keller con más respeto.
Emma no tiene nada qué ver con la decisión que el señor Keller tomó, los asuntos de negocios del señor Keller los maneja únicamente él y no su esposa.
Y de ser el caso, el señor Keller es libre de decidir con quién trabaja o no o a quién escucha o no.
Le sugiero que modere la forma en la que se dirige a mi cuñada o…
-¡¿O qué?!
¡¿Qué me va a hacer?!
¿Cree que no sé la clase de mujer que es esa gorda?
Yo misma soy mujer, sé que ella le dijo a Adam que no trabaje junto a mí y lo hizo porque se siente insegura de que una mujer como yo esté cerca de su esposo.
Se señaló así misma.
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