-Por cierto qué bonito vestido.
-Muchas gracias, señorita.
Era cierto, mi vestido era muy bonito, me le quedé mirando por unos segundos antes de hablarle.
-Su vestido también es bonito, más bien es sexy, le luce muy bien.
-Gracias, aunque me sorprende que usted diga eso.
-¿Por qué?
-Pues...
Las mujeres no suelen admitir delante de otra chica, que luce sexy.
-Entiendo, bueno...
Yo sí, porque es verdad, usted luce muy sexy en ese vestido, aunque supongo que debe estar acostumbrada a ese tipo de comentarios.
-Lo estoy, pero suelen venir de hombres y no de mujeres, su comentario me halaga, lástima que yo no pueda halagarla de la misma manera.
Y aquí vamos, me insultará.
Sinceramente se había tardado, por lo menos esperó a que recuperara mis cinco sentidos.
-No voy a negar que su vestido es hermoso Emma...
¿Pero no siente vergüenza de venir aquí tratando de fingir que entra en él y que se le ve bien?
Peor aún.
¿No siente vergüenza de aparecerse en un evento como este con la