-Así que...
No importa si a la gente le molesta o te critica, no dejaré que te lastimen o te humillen Emma, voy a cuidarte y a protegerte, porque te amo, porque lo mereces y porque quiero hacerte feliz y que te sientas libre y digna de ser amada.
No dejaré que la gente te trate mal o te haga daño.
Te amo mi gordita.
Nos besamos, con los ojos cerrados, acaricié su cabello y no pude evitar llevar mis manos a los botones de su camisa.
Desabotoné cada uno de esos botones con lentitud mientras Adam besaba mi cuello.
-Adam...
-Emma...
Fue bajando por mi cuello hasta mis clavículas, me provocaba cosquillas y escalofríos.
Para cuando terminé con los botones de su camisa él ya tenía sus manos en mis caderas y su cara entre mis pechos.
Yo usaba un vestido, aún no me lo quitaba, pero estábamos cenando en la sala del té, no había empleados, sólo nosotros dos, me preocupaba que nos vieran.
-Adam...
-¿Qué pasa Emma?
-Podrían, podrían vernos...
-No lo harán Emma.
-¡Adam!
Me desabrochó