A pesar de su evidente gordura, la chica era muy bonita, menos mal que Adam no había ido a la fiesta, si no, se habría enamorado de ella, no es que me interese o me guste Adam, pero verla así de hermosa, hizo que mi espíritu competitivo saliera a flote, ninguna chica y mucho menos una gorda me quitaría lo que era mío.
-Mamá, dijiste que no vendría, dijiste que nadie le diseñaría un vestido.
-¿Y acaso ese es un vestido de diseñador?
-Probablemente se lo compraron en una tienda de segunda mano, sólo ahí venden cosas para gordos hija, de qué te preocupas.
Además Adam ni siquiera está aquí.
No la verá y por lo tanto no importa que tan bien se vea o que tan hermosa luzca no la conocerá, te aseguro que Alana Keller en este momento sólo está interesada en ti.
Me molesté pero lo disimulé, sin embargo, media hora después ví y oí algo que no me gustó, había salido al jardín a distraerme y me senté en una banca junto a unos arbustos y escuché.
-Sara, lamento que mi hijo haya escapado, tení