-Estoy cansado gordita, ja ja ja me explotaste.
-...
-Ja ja ja.
Te pusiste roja mi amor.
-Es tu culpa Adam...
-Ja ja ja.
Me encanta que te pongas así.
Que seas atrevida y tímida al mismo tiempo.
Emma se mordió el labio y me miró apenada.
-¿Estás muy cansado?
-Un poco, sí, pero no es tu culpa Emma, ya venía cansado, han sido días muy ocupados en el trabajo, hasta mi asistente que parece que nunca trabaja, se ha quedado hasta tarde y luce terrible, te lo presentaré pronto, tú le agradas mucho y ni siquiera te conoce.
Siempre fuiste su favorita.
-¿Favorita?
Emma levantó la ceja izquierda inconforme.
-¿Acaso había otras?
Abrí los ojos.
-¡No!
-Mas te vale Adam Keller.
-Ja ja ja.
Das miedo Emma Smith.
-Menos mal que sí.
Te vigilaré cuando estemos casados.
No quiero a ninguna zorra rondándote ni tú a ellas.
Tendríamos problemas, yo no rondaba a nadie, pero las mujeres a mí, eso era casi inevitable.
-Ja ja ja.
¿Asustado?
Descuida, sólo bromeo.
Si me engañas te dejaré