-Ya vete qué me vas a hacer enojar.
-Ja ja ja. Una cosa más jefe y si me lo permite, claro.
-¿Acaso no existe la libertad de opinión y de expresión?
-Ja ja ja. Claro.
Es sólo que esto es sobre... La señorita Nath...
-¿Qué sucede con Nath?
Fruncí el ceño, por cómo pedía permiso para hablar de Nath, seguramente no era nada bueno.
-Habla ya..
-No quiero que me despida o me arranque la cabeza por esto, pero creo que la señorita Nath ya perdió su oportunidad y usted no debería escucharla.
-¿A qué te