Capítulo 981: No soy un espantapájaros
Una semana entera pasó antes de que pudiera dar la cara de nuevo en la casa de Natalia, esta vez no estaban los Zaitzev, consideré que era cuestión de suerte, ellos me habrían corrido, en cambio, la reja se abrió y pude entrar hasta su sala, era un lugar muy bonito.
-Natalia…
Ella lucía demacrada y triste, sus ojos hinchados, ojerosos y rojos.
-Daniel. ¿A qué has venido?
Tragué saliva, nervioso.
-Vine a disculparme por lo que sucedió en la fiesta, por eso