Capítulo 956: Ya no había espacio para mí
La vi marcharse pero me regaló una sonrisa burlona antes de irse, una que nadie más vio.
-Hay una manera de probar que esa chica dice la verdad o no.
-¿Cómo?
Andrew y todos miraron a Alana.
-Cariño, las cámaras, Viviene.
Negué con la cabeza.
-¿De qué hablas, madre?
-Mandé a poner una cámara en tu oficina, precisamente porque pasabas demasiado tiempo reuniéndote con esa chica y puede que confíe en tí, pero no en ella, le di una oportunidad como a