886: No intentes arreglar lo que ya rompieron.
Salimos de esa aula ante la mirada de nuestros compañeros, algunas chicas me guiñaban un ojo o recogían con discreción sus faldas para que mirara sus hermosas piernas mientras salía del salón, yo les sonreía o les lanzaba besos.
El profesor ya no decía nada pues ya iba directo al matadero de Alana y Aldir Keller.
-Lo siento.
-No debiste salir de la clase por ir a buscarme, ahora te castigarán a ti también y no es justo.
No vuelvas a hacerlo, An