Era imposible. Simplemente era imposible luchar contra Leonel por la gracia de Sara. Si esto fuese una competencia entre cuál padre prefiere mi hija, es seguro que escoge a Leonel y a mí me tira a los perros. Y es que al susodicho se le ocurrió llevarnos a las afueras del hotel, a un parque de diversiones con más atracciones que el tiempo que estuvimos allí.
Este hombre le compro como 40 tickets a la niña, y Sara no se resistió, se montó en varias atracciones sola o con él. No era mucho de mont