Llegaron a la capital a las siete de la mañana. La ciudad ya estaba en movimiento y Kun se detuvo antes de que ingresaran a las autopistas centrales. Margarita despertó en ese momento, al oír el ruido de la ciudad y cuando las luces de la mañana la obligaron a despertar.
Amaneció sobre el pecho de Lucca. Le dolía la espalda por lo torcida que había dormido, pero todo dolor se compensó cuando sintió el aroma del hombre clavado en la punta de su nariz.
Kun y July bajaron para cambiar puestos con