~ Narra Vicenzo ~
Alistair Ferraro siempre pensó que iba un paso más adelante de mí… y ese fue siempre su error.
Subestimarme.
Creyó que porque se sentaba en el trono más alto de Italia podía mover las piezas sin que nadie se atreviera a tocar su tablero. Que su nombre bastaba para infundir miedo. Yo, en cambio, nunca necesité gritar para imponerme. Observé. Esperé. Aprendí cada uno de sus movimientos.
Alistair siempre tuvo un defecto peligroso: un corazón demasiado frágil para el mundo en el q