Su mirada permanecía fija en la oscuridad exterior.
Inmóvil.
Calculando.
—Entiendo —dijo finalmente.
Terminó la llamada.
Sus dedos descendieron lentamente, pero la tensión no desapareció.
Ailen lo observaba.
Había notado el cambio.
Ese pequeño cambio que casi nadie más podía ver.
—