Lo vio a él.
Robert.
Su mandíbula se tensó apenas.
Sus ojos azules se endurecieron.
Observó cada movimiento.
Cada gesto.
Cada segundo.
Y cuando Robert rodeó el vehículo…
Cuando abrió la puerta para ella…
Cuando Helen entró sin dudar…
Algo dentro de Alexander…
Se rompió.
No fu