— Jake. — Movió sus hombros sin lograr despertarlo. El celular de él no dejaba de vibrar. — ¡Jake! — Volvió a decir con voz más fuerte.
— ¿Eh? — abrió los ojos con lentitud topándose con el rostro de Ana y su mano elevada para mostrarle el celular.
— Tu celular no deja de vibrar.
— Déjalo que suene. — volvió a cerrar los ojos para después abrirlo de repente. — ¡¿Que?! ¡¿Mi celular?! Debe de ser una emergencia. — Lo tomó de la mano de Ana, viendo la hora y la lla