Mundo de ficçãoIniciar sessãoHabía una vez un chico…
Aquella noche tomé de nuevo el taxi y volví a casa. Le pagué cuando llegué.
A esa hora todavía Christine estaba despierta.
Sus manos me sostuvieron al pasar por la puerta, porque una vez que entré, las piernas me fallaron y las lagrimas comenzaron a salir a borbotones. Tapé mi boca para que mi llanto no despertara a To







