- Ethan, tu teléfono está sonando - me advirtió mirando la escalera. Hasta entonces no lograba oír nada, pero Dylan parecía bastante seguro de lo que decía por lo que corrí escaleras arriba en busca de mi teléfono, que debía estar en algún lugar de mi habitación, los niños me siguieron entrando antes de que recordara detenerlos, mi pieza no solía ser un desorden, pero esta vez lo era, y lo más prominente de ese desorden era la montaña de revistas amontonadas.
Entonces sentí mi teléfono sonar,