Capítulo 36
Sebastián se quedó apoyado contra la puerta cerrada un momento más, con la frente pegada a la madera como si necesitara que el frío la calmara. Luego soltó otro suspiro largo, casi un gemido, y se apartó despacio.

Yo me quedé mirándolo, todavía recostada contra las almohadas, con el collarín recordá
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