Sus palabras tocaron una fibra sensible. Bajé la mirada hacia mi barriga y suspiré.
—No sé si estoy lista para tenerte cerca tan a menudo.
—Lo entiendo —dijo con voz baja—. Pero él sí va a necesitarme. Y tú… aunque no quieras admitirlo, también vas a necesitar apoyo en algún momento.
El silencio