—Mira lo que ha hecho la abuela —dije, y mi voz salió más emocionada de lo que esperaba.
Mi madre sonrió detrás de mí.
—No me atribuyas todo el mérito —corrigió con dulzura—. Solo empecé a tejerlo… el resto ya lo ha hecho la ilusión.
Sebastián fue el primero en moverse.
Se inclinó despacio sobre