CAPÍTULO OCHO
PUNTO DE VISTA DE CLARA
—Tu puerta sigue cerrada y necesito prepararme para el trabajo —susurré a través de la puerta del baño. Lo único que podía oír era el goteo del agua; en el momento en que me acerqué a la puerta, esta se abrió.
Nuestros rostros se encontraron mientras miraba fijamente su cuerpo desnudo. El agua arrastró la espuma del jabón y, al instante, sus ojos se abrieron de par en par.
—¡¿Por qué no esperaste?! —gritó. Mis manos se aferraron a la toalla.
—Lo siento, sol