Capítulo 117
Le dije a Larios que no necesitaba nada de él, para mí era humillante saber que necesitaba la ayuda del peor enemigo de papá.
Aceptarlo era darle otro golpe a mi padre en su ego.
—No quiero deberte nada —le repeti, mirándolo con desconfianza—. Bastante daño le hiciste a mi familia como para que ahora quieras hacerte el bueno conmigo.
Larios no se molestó. Se quedó de pie frente a mí, parecía de verdad otro hombre lejos de ese que creía que mandaba sobre la vida de todos.
—Te repit