El Rey Lucien la miró, con curiosidad. “¿Quieres té? Mandaré a decir a la Cocina Real para que te preparen uno...”.
“Por favor, tengo de-demasiada sed, no-no puedo esperar. Déjame beber este mientras Maima te prepara otro. Por favor, Mi Rey”. Vetta no tiene idea de lo que hay dentro de ese té, pero será condenada antes de dejar que él lo beba frente a ella.
Sacudiendo la cabeza, caminó hacia él y le quitó el té. Es una insolencia, arrebatar lo que el Rey está sosteniendo sin su permiso, pero