Danika estaba tan llena que sabía que orinaría encima si seguía aquí.
Se arrodilló frente al Rey Lucien. “Q-quiero usar el baño, A-amo”, su voz temblaba.
“Cinco minutos”, fue todo lo que dijo.
“G-gracias, Amo”. Se levantó y se dirigió a la puerta, los guardias le abrieron la puerta y ella salió.
Fuera de la puerta del salón, Danika tenía la loca necesidad de salir corriendo. De correr tan rápido como sus piernas pudieran llevarla.
Y lo hizo.
Solo podía correr al baño. No hay escapatoria de